PARTE 6
La novia también tenía sangre en las manos
Valeria no respondió.
Eso fue respuesta suficiente para Elena.
Durante cinco años, una parte de ella quiso creer que su amiga había sido engañada. Que Daniel la manipuló. Que la familia Montes la presionó.
Pero la primera foto volvía ahora como una herida abierta:
Valeria besando a Julián.
El hermano de Daniel.
¿Por qué?
Daniel empezó a reír.
—Vamos, amor. Diles.
Valeria susurró:
—Cállate.
—No. Ya que tu amiga volvió con fotos, terminemos el álbum.
Elena miró a Valeria.
—Habla.
Valeria temblaba.
—Yo sabía que Marina estaba embarazada.
La sala explotó en murmullos.
—Pero no sabía que Daniel iba a matarla.
Daniel gritó:
—Mentira!
Valeria se giró hacia él.
—¡Tú la golpeaste!
—Porque tú me dijiste que si esa mujer hablaba, tu padre cancelaría la boda.
Augusto Montes intervino:
—Suficiente.
Elena levantó otra carpeta.
—No. Todavía falta su foto, señor Montes.
La pantalla mostró un video recuperado de una cámara de seguridad del estacionamiento.
Augusto hablando con un guardia:
“Saquen a la embarazada antes de que la prensa la vea. Si el niño nace, puede reclamar parte del patrimonio Arce y arruinar la fusión.”
Valeria empezó a llorar.
—Yo solo quería que se fuera.
Elena la miró con una mezcla de rabia y duelo.
—La viste embarazada, llorando, y pensaste en tu boda.
—No entiendes. Mi padre había invertido millones. Daniel y yo—
—Tú besabas a Julián antes de casarte con Daniel.
Valeria bajó la mirada.
La historia se volvió más oscura.
Valeria no amaba a Daniel.
Amaba a Julián.
Pero su padre no aceptaba a Julián porque el heredero oficial era Daniel. La boda con Daniel unía empresas. Julián era el hijo menor, el inútil, el rebelde.
Valeria aceptó casarse con Daniel por poder.
Daniel aceptó porque obtenía dinero.
Marina apareció embarazada y amenazó con destruir la alianza.
Augusto ordenó sacarla.
Daniel la golpeó.
Julián intentó ayudarla.
Y después, Julián desapareció.
Elena sintió una nueva pieza caer.
—¿Dónde está Julián?
Daniel dejó de sonreír.
Valeria lloró más fuerte.
—No sé.
Elena no le creyó.
Sacó un pequeño audio.
La voz de Julián, débil:
“Elena, si ves esto, Daniel no actuó solo. Marina no murió en el coche. La llevaron a la clínica Los Pinos. Mi padre la firmó como paciente sin nombre. El bebé…”
El audio se cortó.
El salón quedó helado.
Elena miró a Daniel.
—El bebé nació.
Daniel intentó correr.
Esta vez sí.
No llegó lejos.
Los fiscales lo detuvieron antes de la puerta.
Valeria cayó de rodillas.
—No…
Elena sintió que la historia no había terminado.
Marina quizá estaba muerta.
Julián quizá también.
Pero un niño había sobrevivido.
Y alguien lo había escondido durante cinco años.
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