PARTE 6
El cumpleaños donde todos perdieron algo
Regina quiso celebrar su cumpleaños en la mansión.
Sebastián quiso contratar seguridad privada.
Regina quiso que Inés se encargara.
—Confío en ella —dijo.
Sebastián aceptó.
Valeria sonrió en silencio.
Era la oportunidad perfecta.
Con ayuda de Maribel, que seguía resentida por casi perder el trabajo, Valeria permitió entrar a un ladrón usando una invitación robada. El plan era simple: varios invitados perderían relojes, joyas y teléfonos. La culpa caería sobre Inés, la chica de pueblo encargada de seguridad.
La fiesta empezó bien.
Inés revisó accesos, personal, cámaras, rutas y entradas.
Vestía traje negro, cabello recogido y los zapatos plateados que Sebastián insistió en comprarle. Se sentía ridícula.
Sebastián pensó que nunca la había visto más hermosa.
—Estás mirando demasiado —dijo Bruno.
—África —respondió Sebastián automáticamente.
A mitad de la noche, una invitada gritó:
—¡Mi teléfono!
Luego otro.
—¡Mi reloj desapareció!
El salón se llenó de voces.
Valeria actuó a la perfección.
—Inés, ¿no estabas tú a cargo de la seguridad? Qué extraño que justo tú, que no tienes dinero ni apellido, hayas dejado pasar esto.
Inés la miró.
—No acuses sin pruebas.
Maribel añadió:
—Todos aquí son VIP. Nadie robaría. Bueno… casi nadie.
Los invitados empezaron a murmurar.
“Una guardaespaldas de pueblo.”
“Quizá ella dejó entrar a alguien.”
“Quizá todo fue planeado.”
Sebastián dio un paso.
—Basta.
Inés levantó una mano.
—No. Déjame.
Sebastián se detuvo.
Ella cerró las puertas.
—Nadie sale hasta que recuperemos todo.
Un empresario protestó.
—¿Quién eres tú para encerrarnos?
—La persona que va a devolverle su reloj antes de que siga haciendo ruido.
Regina aplaudió desde su silla.
—Me encanta.
Inés pidió llamar a uno de los teléfonos perdidos.
Silencio.
Luego una vibración.
No en el salón.
En el pasillo de servicio.
Inés corrió.
El ladrón salió disparado.
Ella lo persiguió entre mesas, saltó sobre una silla, evitó a un camarero y lo derribó contra el suelo sin perder un zapato.
Todos quedaron boquiabiertos.
—¿Es una guardaespaldas o una tormenta? —murmuró un invitado.
El ladrón llevaba todos los objetos perdidos.
Bajo presión, confesó que entró con una invitación robada de un conductor temporal.
Valeria palideció, pero el ladrón no la delató.
Todavía.
El salón estalló en aplausos.
Regina abrazó a Inés.
—Mi cumpleaños acaba de mejorar.
Sebastián se acercó.
—Lo hiciste bien.
—Era mi trabajo.
—No.
Él la miró.
—Fue más que eso.
Después anunció frente a todos:
—Desde mañana, Inés Salazar será jefa de seguridad operativa de Rivas Group. Su salario se duplica.
Inés abrió la boca.
—¿Se duplica?
—Sí.
—¿Con beneficios?
Sebastián casi rió.
—Con beneficios.
Valeria apretó la copa hasta romperla.
La sangre le corrió por los dedos.
Nadie la miró.
Todos estaban mirando a Inés.
Y Valeria comprendió que no bastaba con fingir ser la mujer de aquella noche.
Tenía que eliminar a la verdadera.
👉 [Haz clic aquí para leer la siguiente parte] 👈