PARTE 6
La guerra que no empezó
La familia Bellini exigía venganza directa.
Los Montenegro restantes estaban debilitados.
Una guerra habría sido fácil.
Demasiado fácil.
Dante reunió a sus capos en el club.
—No habrá guerra abierta.
Un hombre golpeó la mesa.
—Mataron a Marco.
—Y si respondemos como animales, el nombre de Marco queda enterrado bajo más muertos.
—¿Desde cuándo le importa la ley?
Dante sonrió sin humor.
—No me importa la ley. Me importa que esta vez ellos pierdan también su historia.
La estrategia fue peor que una guerra.
Dante filtró documentos.
Entregó rutas.
Expuso cuentas.
Los aliados políticos de los Montenegro comenzaron a caer. Hoteles, clínicas, funerarias, jueces, médicos. Todo conectado a muertes falsas, entierros rápidos y desapariciones privadas.
Valeria se convirtió en testigo central.
No era cómodo para nadie.
Una ex esposa Montenegro protegida por Bellini.
La ciudad no sabía si llamarla traidora o sobreviviente.
Ella eligió sobreviviente.
Una noche, Dante la encontró en la terraza de la casa segura.
—Puedes irte del país.
—¿Eso es una orden?
—Es una opción.
—Me pasé años viviendo bajo órdenes. No me ofrezcas libertad como si fuera exilio.
Dante la miró.
—Entonces qué quieres?
Valeria respiró.
—Quiero quedarme hasta que el último hombre que me llevó flores al funeral tenga que mirarme viva en el juicio.
Dante asintió.
—Eso sí suena a venganza.
—No.
Ella miró la ciudad.
—Suena a justicia con buena memoria.
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