PARTE 3
Los planos contra el pecho
El aire del subterráneo estaba lleno de polvo.
Cada paso sonaba demasiado fuerte.
Las paredes tenían grietas diagonales. Malas grietas. Grietas de cortante. Grietas que Elena habría sabido leer como si fueran frases escritas por el concreto.
Sebastián avanzó con el bombero y Marcos, el obrero.
—Por aquí —dijo Marcos—. El archivo técnico está al fondo.
Una viga metálica caída bloqueaba parte del pasillo.
Sebastián se agachó.
Escuchó.
Golpes débiles.
Tres.
Pausa.
Dos.
Pausa.
Uno.
No era azar.
Era una señal.
Sebastián golpeó de vuelta.
—¡Elena Vargas!
Desde dentro, una voz rota:
—¡Aquí!
Marcos empezó a llorar.
—Está viva.
La puerta del archivo técnico no estaba atrapada por escombros.
Tenía un candado industrial colocado desde fuera.
Sebastián lo miró.
El bombero también.
No hizo falta decir nada.
Eso no era accidente.
Sebastián rompió el cierre con la herramienta hidráulica.
La puerta cedió.
Elena cayó hacia delante.
Tenía polvo en el cabello, una herida en la frente y las manos lastimadas de golpear. Pero no soltaba la carpeta.
—Los planos —susurró.
Sebastián se inclinó.
—Primero usted.
—No. Si pierden los planos, me culpan.
Él sostuvo su mirada.
Incluso medio asfixiada, estaba pensando como arquitecta.
No como víctima.
—Entonces salimos con ambos.
La envolvió con su saco y la cargó cuando sus piernas fallaron.
El edificio crujió otra vez.
Más fuerte.
Una nube de polvo cayó del techo.
El bombero gritó:
—¡Ahora!
Corrieron.
Al salir, los flashes de la prensa iluminaron la escena.
Sebastián apareció cubierto de polvo, con Elena en brazos.
Daniel dio un paso hacia ella.
—Elena!
Ella abrió los ojos apenas.
Y, con la poca fuerza que tenía, se apartó de su mano.
Todos lo vieron.
Sebastián la colocó sobre una camilla.
—No lo dejen tocarla —dijo.
El silencio cayó sobre la obra.
Arturo Monteverde intentó recuperar control.
—Está confundida. Necesita atención médica.
Elena levantó la carpeta.
—No… son… mis planos…
Sebastián tomó los documentos y los abrió frente a la fiscalía que acababa de llegar.
Planos originales: firma de Elena, estructura completa, materiales correctos.
Planos de obra: firma falsificada, acero reducido, columnas modificadas.
Sebastián miró a Daniel.
—Parece que su esposa no huyó.
Pausa.
—Parece que ustedes esperaban que no saliera.
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