PARTE 7
La bailarina declara
El juicio contra Mauricio, Iván, Fabio Orsini y varios socios fue mediático.
Pero el juicio interno de Lorenzo fue más peligroso.
Su tío Enzo Caruso intentó convencerlo de cerrar el caso.
—No quemes la familia por una bailarina.
Lorenzo lo miró.
—La próxima vez que la llames así, perderás el derecho a sentarte en mi mesa.
Enzo rió.
—Te ablandaste.
—No. Aprendí a leer libros de deuda.
Lorenzo entregó documentos que implicaban a su propio tío.
La familia Caruso se dividió.
Camila testificó con la pulsera de su padre en la muñeca.
El abogado de Fabio intentó humillarla.
—Usted trabajaba en un club nocturno.
Camila respondió:
—No trabajaba. Estaba retenida por una deuda falsa.
—Bailaba para clientes.
—Y usted habla para criminales. Ambos sabemos que un oficio no limpia al dueño.
La sala quedó en silencio.
Lorenzo, al fondo, sonrió apenas.
Elena, la madre de Camila, declaró después.
Su voz era débil, pero cada palabra era una piedra.
—Me quitaron a mi esposo. Me quitaron a mi hija. Me quitaron mi nombre. Pero no pudieron quitarme el recuerdo de quién me encerró.
Iván lloró pidiendo perdón.
Camila no lo miró.
Fabio fue condenado.
Mauricio también.
Iván también.
Enzo Caruso fue expulsado de la familia y entregado a fiscalía.
Cuando todo terminó, Camila no regresó al club.
Regresó al escenario una sola vez.
No para bailar para clientes.
Para apagar las luces.
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