PARTE 5
La fiesta donde Valentina perdió la corona
La familia Fuentes organizó una gala para presentar oficialmente a Leonardo como nuevo CEO.
También, sin decirlo abiertamente, para presionarlo a retomar el compromiso con Valentina Herrera.
Su madre, Beatriz Fuentes, estaba desesperada por verlo casado.
—Una semana —le dijo—. Si no me presentas una nuera en una semana, olvídate de dirigir la familia.
Leonardo pensó en Camila.
Y eso le molestó.
Camila no pertenecía a su mundo.
O eso se dijo.
Hasta que la llevó a la gala como acompañante falsa.
—¿Por qué yo? —preguntó ella.
—Tienes experiencia fingiendo que me soportas.
—Eso no es experiencia. Es trauma.
En la gala, Valentina apareció con un vestido rojo supuestamente exclusivo de una diseñadora internacional. Se pavoneó frente a todos, segura de que esa noche recuperaría su lugar.
Mateo la seguía como perro caro y nervioso.
Cuando vio a Camila, sonrió con desprecio.
—Mira quién entró al mundo de verdad por la puerta trasera.
Valentina añadió:
—¿Tu vestido también es alquilado?
Camila miró el suyo. Leonardo lo había enviado a su apartamento sin avisar. Era blanco, elegante, perfecto.
—No sé. Pregúntale a quien lo pagó.
Valentina rió.
—El mío cuesta más de un millón.
Una invitada notó que los dos vestidos tenían cortes similares.
Valentina aprovechó.
—Claramente el de ella es falso.
Camila levantó una ceja.
—¿Segura?
—Llamen a la diseñadora.
Error.
La diseñadora estaba en la gala.
Revisó ambos vestidos.
Luego miró a Valentina.
—El suyo es una falsificación barata.
El salón explotó.
Mateo palideció.
Valentina giró hacia él.
—Tú lo compraste.
Mateo tartamudeó.
—Pensé que para una noche no valía gastar tanto.
Camila sonrió.
—Qué curioso. También ahorraba cuando yo te mantenía.
Valentina se enfureció y tiró vino sobre el vestido de Camila.
El salón quedó mudo.
Leonardo apareció detrás de Camila.
—Pagarás el vestido.
Valentina se quedó sin voz.
—¿Tú eres…?
Leonardo tomó la mano de Camila.
—Leonardo Fuentes. Y ella viene conmigo.
La humillación fue pública.
La familia Herrera quedó expuesta.
Leonardo anunció frente a todos:
—Nunca existió una alianza matrimonial entre Fuentes y Herrera. Y aunque existiera, jamás me casaría con alguien capaz de pisar a otra mujer por un vestido falso.
Valentina perdió la sonrisa.
Camila sintió algo extraño.
Protección.
No dependencia.
Protección.
Al salir de la gala, un gato saltó frente a ella. Camila, nerviosa, tropezó y besó a Leonardo por accidente.
Ambos quedaron inmóviles.
—Fue el gato —dijo ella.
—Claro.
—No te ilusiones.
—Demasiado tarde.
—¿Qué?
—Nada.
Esa noche, Valentina decidió que no solo quería recuperar a Leonardo.
Quería destruir a Camila.
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