PARTE 6
La salida del ala antigua
Mariana puso a Clara detrás de ella.
Daniel se adelantó, pero Mariana lo sujetó del brazo.
—No.
—Tiene un arma.
—Y quiere que tú dispares primero.
Ramiro sonrió.
—La doctora es inteligente.
Daniel apretó la mandíbula.
—Tío, baja el arma.
—No puedo. Esa niña es un documento vivo.
Clara se escondió detrás de Mariana.
—No soy un documento.
La frase pequeña cruzó el pasillo.
Por un segundo, incluso Ramiro pareció incómodo.
Solo un segundo.
—No tienes edad para entender lo que eres.
Mariana respondió:
—Tiene edad suficiente para entender que usted da miedo.
Ramiro levantó el arma.
—Última oportunidad.
Beatriz habló desde atrás:
—Ramiro, esto no era el plan.
Daniel giró hacia su madre.
—¿Plan?
Beatriz no respondió.
Mariana sintió que otra verdad se abría.
—Usted no solo robó a mi hija.
Miró a Beatriz.
—También se la escondió a él.
Ramiro rio.
—Beatriz quería controlar a la niña. Yo quería eliminar la amenaza. Valeria quería ser madre. Todos querían algo. La única que no entendió las reglas fuiste tú.
Mariana sintió que la rabia le calentaba las manos.
Valeria susurró:
—Yo no quería que muriera.
Ramiro la miró.
—Querías una hija sin madre. Eso siempre requiere una muerte, aunque sea legal.
Daniel dio un paso.
—Basta.
Ramiro disparó.
Mariana empujó a Clara al suelo y sintió la bala rozarle el brazo. Daniel respondió y alcanzó a Ramiro en el hombro. El viejo cayó contra la pared, pero no soltó el arma.
El caos duró segundos.
Un hombre de Ramiro salió de una puerta lateral y agarró a Valeria por el cuello.
—Jefe, la niña!
Valeria, llorando, hizo algo que nadie esperaba.
Le clavó al hombre una jeringa de emergencia que Mariana había dejado caer en el forcejeo.
El atacante gritó y la soltó.
Daniel lo derribó.
Mariana tomó a Clara y corrió hacia la salida.
Ramiro, desde el suelo, apuntó otra vez.
Esta vez a la niña.
Beatriz gritó:
—¡No!
Se puso delante.
La bala le atravesó el costado.
Beatriz cayó.
El pasillo quedó helado.
Daniel gritó:
—¡Madre!
Mariana se quedó inmóvil.
Beatriz, en el suelo, respiraba con dificultad.
Miró a Clara.
Luego a Mariana.
—No dejé… que la matara…
Mariana sintió una mezcla horrible de rabia y compasión.
—Eso no borra que me la robó.
Beatriz cerró los ojos.
—Lo sé.
Ramiro intentó arrastrarse hacia su arma.
Daniel lo pateó lejos.
—Se acabó.
Llegaron los guardias.
Ramiro fue detenido.
Valeria cayó sentada contra la pared, temblando.
Clara se aferró al cuello de Mariana.
—Mamá, quiero irme.
Mariana la abrazó.
—Nos vamos.
Daniel las miró.
Quiso decir algo.
No encontró derecho.
Por primera vez, entendió que no bastaba con descubrir la verdad.
Había que merecer acercarse a ella.
👉 [Haz clic aquí para leer la siguiente parte] 👈