Mecánico abandonó a se esposa en silla de ruedas por otra y ella le dio una gran lección

Mecánico abandonó a se esposa en silla de ruedas por otra y ella le dio una gran lección


Cuidadito, eh. No te me vayas a desconchinflar más de lo que sea. No te creas, mi amor. ¿Sabes cuánto te quiero, verdad? Ay, ¿estás bien? Con cuidado, ahí está. Ya me está doliendo mucho hoy, de verdad. Hermanita, te encargo que me le cierres bien a la puerta, porfi. Ay, sí, hermana. Vámonos, amor. Por favor, ya llévame.

Oye, Pedro, ¿y si hoy si me llevas hasta el hospital, amor? Amor. Ay, mi amor, espérame. Lo que pasa es que estoy pensando los horarios. Es que sabes qué, mi amor, tengo un carro de un cliente muy importante que tengo que entregar. Yo no me puedo quedar ahí contigo tantas horas. Entiéndelo. Pedro, no te pido que te quedes, no más que me lleves ahí.

Ay, mi amor, es que sabes qué, mira, ¿sabes qué? Entiéndeme bien. Si no hago eso, no va a haber para las medicinas. Vamos a hacer algo. Te dejo en la parada y punto. Okay. Tú ya te puedes ir sola. Pero soy tu esposa y además ya sabes cómo son los camioneros. No más me ven así.

Precisamente porque eres mi esposa, me la paso matando en el taller, corazón. Eh, ya estoy hasta Tú no me entiendes, ¿verdad? Por favor, ya no puedo más. No me entiendes tú. Car, perdón, tienes razón. No más llévame a la parada. Ya vámonos. ¿Qué esperas? Voy a llegar tarde. Amor, ¿cómo eres, mi amor? Estoy pensando por dónde me voy a ir.

Bueno, pues vámonos. Nos vemos, cuñadita querida. Eh, cuida muy bien. Adiós, hermanita. Ahí le cierras bien, porfa. Sí, ahí está, vieja. Bueno, pues aquí es donde pasa el camión que te deja, ¿no? N más le pid la parada y ya. Pero, ¿y si no me quiere llevar? Ya sabes que nada más me ven en la silla y no se quieren parar.

Ah, bueno, pues les gritas, levantas la voz, la boca sí te sirve, ¿no? O sea, sí, pero Pedro, ando bien mareada, por favor, llévame hoy. A ver, a ver, entiende que no puedo, entiende de una vez, ¿okay? Ya he perdido muchas clientes por estarte cuidando todo el tiempo. Es más, mira, si pierdo este, nos quedamos sin nada. Nos vamos al hoyo.

¿Eso quieres? Ah, bueno, bueno, pero prométeme que vas a estar en la casa para recibirme. Sí, si el trabajo me deja. Okay. Sí. Vale, pues es un buen hombre. Es un buen hombre. Es un buen hombre. Solo está cansado. Él no pidió nada de esto. Listo. Ya dejaste a mi hermanita la invalida. Ay, allá en la parada.

Pero, ¿qué crees? ¿Qué? El camión pasa cada hora, así es que voy a tener tiempo de pensar en lo afortunada que es por tenerme de maridito. ¿Tú crees? Ah, claro. Oye, entonces podemos continuar con lo que empezamos hace rato lo voy a pensar, fíjate. Okay. Sí. Ey, ey, ey. Ay, siempre es lo mismo. Siempre es lo mismo. Ese transporte no sirve para nada.

Ya te extrañaba, mi vida. Oye, ¿me puedes hacer la licuadora otra vez? Ay, ¿te gustó? Ay, sí. Ándale, así, así, pero con chocolate molín y ay, cuando más te necesito. Minudo. No, ya no puedo esperar más. Buenos días, Dianita. Luz, ¿qué haces solita y así? Ay, pues es que tengo cita con el doctor y ya ves, los camiones no me quieren dar la parada.

Bueno, pero ¿y por qué Pedro no te llevó? Ah, es que pues él tenía que ir al taller y él siempre sacrifica todo por mí, solo que hoy no pudo dejar al cliente. Entonces, quería ver si me hacías favor de pedirme un taxi y te lo pago cuando regrese, te lo prometo, por favor. No, no, no te voy a pedir un taxi, te voy a llevar yo personalmente.

No, Dianita, ¿cómo crees? Mira, tú estás ocupada. Yo nada más con el taxista bien. Me voy yo solita. No, así estoy haciendo cosas, pero no son más importantes que tú. M. Ay, muchas gracias, Diana. Perdón, no te quería molestar. Nada de eso. Vamos. Gracias. Con cuidado, cuidado que no traigo licencia de silla de ruedas, ¿eh? Gracias.

Bueno, pues ya llegamos. Luz, ¿te han dicho algo de tu recuperación? ¿Algo nuevo? Pues no mucho. Ya sabes, tienes que esperar, tienes que ser paciente, cada cuerpo es diferente. Bueno, y te ha comentado el doctor si tienes la posibilidad de volver a caminar. Perdóname, no quise incomodarte, de verdad. No te preocupes.

Años antes. Ya. Ahorita vas a ver, ahorita vas a aprender cómo se maneja. Empieces, no empieces. Cuidado. A ver, no me pongas nervioso, Cuidado, cuidado. Nada. Vámonos. Mira, así se por ejemplo, aquí empieza despacio, pero después con seguridad le das, le das, le das. Mira con seguridad y le puedes hasta subir al viste. Nada más tienes que afianzarte.

Ya, cuidado, Cuidado. Ah. Ah! Ah! Ah! mis piernas. Voy a ayudarte a bajar. Gracias. Sí, ya

beco. Felicidades, Luz. Tus estudios salieron mucho mejor de lo que creíamos. ¿Qué significa exactamente eso, doctor? Pues que tu médula ósea no está tan dañada como nosotros creíamos y que tienes una posibilidad de que vuelvas a caminar. Aquí en nuestra clínica tenemos un programa prueba que te puede funcionar y yo voy a hacer que te funcione para que recuperes tus piernas.

Hay una esperanza luz. De verdad, doctor. Sí, claro. Con disciplina, constancia y esfuerzo de tu parte lo vamos a lograr. No sabe cuánto necesitaba escuchar esto. Ay, qué emoción. Gracias. Quiero verte bien, Luz. No quiero que te rindas. Quiero que tengas una vida digna y que no solo estés aguantando. Vamos a hacer todo lo posible.

Gracias por no rendirse conmigo, Doc. Aquí nadie se rinde y menos tú. Gracias. Ahora, por último, necesito tus otros estudios impresos para meterlos a tu expediente. ¿Los traes? Ay, no puedo creerlo. Los traje, Doc. Perdón. Ay, no, siempre me pasa lo mismo. No, tranquila. Si quieres yo voy por ellos. Ay, Diana, ¿cómo crees? No te quiero cargar la mano.

Ya me trajiste hasta acá y a mí me da mucha pena. Nada de eso. Nada más dime dónde están. Ay, de verdad. Sí, por supuesto. Bueno, mira, llévate las llaves porque creo que mi hermana ya se fue. Están enfrente de el sillón en un mueble de madera. Perfecto. Sí. Ay, muchas gracias y perdón por la molestia, ¿eh? No, tranquila. Gracias. Ahí está.

Que se iba a tardar. Ya la conozco. Es bien tardada y eso que anda sobre ruedas. Ay, ya no te rías. Pobre Luz. Desde el accidente ella ya no es una mujer. Sí, ¿verdad? Es más como que lo que digamos así como diciendo que un mueble, ¿no? Ay, sí. Ella no te puede dar hijos, no te puede seguir el ritmo.

Es más, ni siquiera puede darte un beso sin que tú te agaches. Pero alguien tenía que darte lo que ella no puede. Ah, caray, qué raro estuvo eso. Pero bueno, ¿sabes qué? Este, la verdad las cosas antes del accidente también me gustabas. Mi amor me gustan así en tronas guapas así, ¿no? Como ella que se la pasa chillando y todo el tiempo triste, ¿no? Y a mí me gustan como tú, así guapos, fuertes y no como los muertos de hambre que me tocan.

Deja que tu cuerpo vaya respondiendo poco a poco. ¿Sientes esto? No. Esto nada. Adelante. Eh, discúlpenme por la tardanza y la demora. Había algo detrás. ¿Tienes los estudios? Sí, sí, aquí está. ¿Estás vendiendo? Sí, todo bien. ¿Pasó algo? No, no, todo bien, de verdad. ¿Segura? Sí. Perfecto, Luz. Con esto compruebo que eres candidata para el tratamiento.

De verdad, ¿puedo intentarlo? Sí, Luz. Vamos a intentarlo y vamos a hacer todo lo posible para que vuelvas a caminar. Muchas gracias. Y sí, quiero quiero todo. Quiero intentarlo. Quiero quiero hacer lo que sea, doctor. Estoy lista. Pues vamos a empezar lo más pronto posible. Okay. Para que puedas caminar y tengas una vida digna.

Muchas gracias. Yo te voy ayudar. Felicidades. Lista. Gracias. Sí. Ay, no. Nunca había estado tan contenta al salir de una consulta. Te lo juro. Bueno, pues se te nota mucho, la verdad. Te lo creo que tengo muchas ganas de gritar, eh, ya voy a volver a caminar. O bueno, lo voy a intentar. Lo harás. Oye, me dijiste que tenías algo importante que decir.

¿Pasó algo en mi casa? Uy, sí, pasaron muchas cosas. Pasó el del agua, pasó el del gas, vi pasar una cucaracha. No, no te creas, ¿eh? Pero nada es más importante que lo que te dijo el doctor. Lo demás puede esperar. ¿Segura, Diana? Sí. ¿Qué haces? Hola, hermana. Ay, pues aquí ya terminando la comida para Pedro. Ay, pues se quedó más o menos, ¿eh? A ver, dame poquita.

Oye, eh, es que luego Pedro se enoja si no está la comida hecha. ¿Ya te llevaste un montón? Ay, hermanita, lo que pasa es que en mi casa no tengo nada de comer. Porque, ¿qué crees? ¿Qué? Que me gasté todo mi dinero en estos aretes. Están divinos, ¿verdad? Es puro oro. A ver, ¿cuándo te compres tú unos? Está bien, hermana.

Si no tienes para la comida, te puedes llevar. Pero no manches, ve luego Pedro se enoja. Pedro, Pedro, pues mira, si tanto se queja, no sé que se haga un huevo. Ay, tú siempre tratando de resolverle todo. Oye, hermana, cambiando de tema, ¿qué crees? El doctor Mendoza me dio una muy buena noticia hoy. Ah, sí. ¿Te va a cambiar las pastillas? No, no, no.

Mira, me dijo que hay una pues tratamiento nuevo donde si soy candidata voy a poder caminar de nuevo. ¿Cómo ves? Pues ojalá, ¿verdad? Que funcione tu tratamiento, porque no creo que Pedro quiera estar empujando la silla toda la vida. Ay, Pedro es un muy buen hombre. Él no se cansaría. Pues no sé, porque los buenos hombres también se cansan y luego buscan otras opciones.

Pedro, no es así, hermana. Bueno, me tengo que ir, hermanita. Ándale, pues. Gracias por la comida. Cuando tenga dinero y ahorre, yo te voy a invitar a comer. Ándale, pues. Bye, bye. A ver, tranquila. Avísame si es demasiado. Ah. Tranquila, está bien. Solo quiero ver si sí siento algo. A ver, no pelees con tu cuerpo.

Dejo que que solito vaya recordando sus movimientos. Respira. Perdón, perdón. Fue demasiado. No, algo me está picando. Ayúdame. A ver, espera, espera, espera, espera. Acá. Aquí está el culpable. Ese arete es tuyo. No, es de mi hermana Claudia. Bueno, Luz. Hola, Diana. Buen día. Oye, necesitamos platicar urgentemente sobre Pedro, por favor.

¿Vienes a mi casa? Está bien, voy para allá. Gracias. ¿Todo bien? No es Diana, que tiene algo urgente que decirme respecto a Pedro y creo que tiene que ver con ese arete. ¿Necesitas que te lleve? Si puedes. Sí, claro. Por favor, nada más te ayudo. Ah. Vamos tranquilm puedes tocar, por favor.

Gracias por venir, chicos. Diana, ¿qué pasó? ¿Me tienes preocupada? Me dijiste que era urgente. ¿Qué pasó? Bueno, lamento mucho haberme tardado en decirte, pero prefiero que me odies por decirte la verdad a que me agradezcas por una mentira. Ya dime, Diana, ¿qué pasó, por favor? ¿Te acuerdas el día que fui a tu casa? Sí.

Por los resultados vi algo que nunca debí de haber visto. Ella no te puede dar hijos. Sí, sí. No me gustan así en tronas guapas así, ¿no? Como ella que se la pasa chillando y todo el tiempo triste, ¿no? Y a mí me gustan como tú, así guapos, fuertes. Lástima que mi hermanita te dio primero. Lamento no habértelo dicho desde antes, Diana.

Al contrario, gracias por decirme, por por no mentirme. Puedo creer que ese desgraciado me dejó en esta silla y ahora use mi discapacidad para burlarse de mí con mi hermano. Es inaceptable. Bueno, pero no está sola. Nosotros estamos contigo. Gracias por no decirme mentiras, Diana. De verdad, Luz. Lo que hizo Pedro habla de él como hombre.

¿Quién le hace eso a una mujer que dice amá? Es un cobarde luz y aparte un tonto porque no ve la mujer que eres, lo valiosa que eres, Luz. Pero aún así lo amo. Un corazón no se apaga en un botón, pero tú no puedes permitir que te siga pisoteando de esa manera. Luz, tú tienes mucho más valor que Claudia y Pedro juntos.

Que no te hagan dudar de tu valentía, ¿va? Sí, chicos, muchas gracias y quiero pedirles un favor. Toda mi vida he aguantado muchas cosas y y ya no estoy dispuesta a seguir así. Lo del tratamiento, lo de la posibilidad de volver a caminar, a moverme, necesito que me ayuden a esconderlo. Pedro no se tiene que enterar de eso.

¿Pero por qué? Porque Pedro lo va a pagar y cuando lo haga, cuando la justicia llegue, quiero que me vea los ojos cuando me vuelva a poner de pie. Entonces, no se tiene que enterar de todo esto. Sí. Si así lo deseas, así será. ¿Estás segura? Sí, 100%. Más segura que nada en la vida. Quiero rehabilitarme y todo eso lo vamos a hacer ustedes y yo en secreto. Okay.

Hoy llego tarde. Tengo horas extras en el taller y una cita con un cliente muy importante. Okay, que te vaya bien. No vas a decir nada. Nada de qué, amor. Yo entiendo que el trabajo es lo más importante, entonces no hay ningún problema, de verdad. A ver, como sea. Nos vemos más tarde, pues. Ay, mi amor, qué rico verte.

Ven para acá, ¿qué traes tú? Eh, Pedro, ya me cansé de todo esto. No me gusta que nos estemos viendo escondidas. Hablo claro de qué quieres que haga. Estoy casado con tu hermana. Por favor, Pedro, vente a vivir conmigo. Mirás que ya estoy cansada de ser la amante. Voy quedarme sin nada. ¿Cómo crees? Todas las cosas están en nombre de tu hermana.

Si la dejo, me quedo en la calle. Pues mira, no pasa nada. Podemos empezar de cero. ¿Con qué dinero? ¿Con tu trabajito? ¿Con mi taller? No, yo soy tante. O sea, que solamente me quieres para revolcarte. No, no, no, no. A ver, yo te quiero a ti. Hm. Tú me das lo que yo no me da, pero no me puedo quedar sin nada. ¿Quieres de mí? Es que entiéndeme tú también a mí.

No puedo estar así como si fuera una delincuente. Ya acabo de ser ridícula, por favor. Ya. Ridícula. Sí, ridículo. Tú que estás con una inválida teniendo a esta mujer que tienes. Pues sé, mi amor, pero ya basta. Mira, tú sabes todo lo que me has forzado para que esto funcione. Pues yo ya te dije lo que tenía que decirte, así que ya sabes, estas son mis condiciones.

Prepárese, familia. A partir de ahora habrá video nuevo todos los días a las 11 de la mañana de lunes a viernes. Suscríbete al canal y activa la campanita. Estaremos entregando premios especiales a los suscriptores más activos. Muy bien, Luz. Yo te voy a sostener de la cintura. Va, Diana, si se va para atrás, usted la haga.

No, no, no, no, no. Que no se vaya para atrás porque si te vas para atrás nos caemos y nos caemos las dos y no te conviene. M, no, agárrenme bien. Eh, a la cuenta de tres vas a apoyar con tus manos y vas a empujar lo más que puedas con tus piernas. Okay. Sí. Una. Agárrame, Diana. Dos. Tres. Eso. Eso. Mírame a mí.

Mírame a mí. No al piso. Mírame a mí. Estoy de pie. Lo lograste. Muy bien. Muy bien, Luz. Yo sabía que tú podías. Tranquila, Luz. Ahora con el pie derecho vamos a dar un pequeño paso hacia delante cuando te sientas lista, tranquila. Okay, vamos. Tiembla todo. Despacio. Vamos, vamos. Ya no sé si estoy caminando o arrastrándome, pero lo estás haciendo. Vamos.

Voy con el otro. Voy. Aquí estoy. Okay. Uno más. Eh, tranquila. Tú puedes. Veme a mí. Veme a mí. No mees al piso. No puedo. No, espera, espera, espera. Ya, ya, ya, ya. Perdón, chicos. Ya. A ver, ya no pude. Luz, tranquila. Pudiste. Y lo importante es que diste dos pasos. Es importante. Tranquila. Y déjame decirte que tienes piernas muy fuertes, ¿eh? Gracias.

Además, que tengas por meta y por propósito que cuando vuelvas a hacer este ejercicio no sea por una rehabilitación, sino porque tengas el propósito de huir de aquel mal hombre. Muchas gracias a los dos. Gracias. Uy, es Pedro. Es Pedro. ¡Corran, corran, corran! ¡Vengan, tú, ¿qué haces? Parece que estabas haando un sauna.

¿Qué andabas haciendo? ¿Puedes? ¿Qué traes? Es que me están dando unos dolores, Pedro, que no te imaginas. Siento como se me encienden las piernas y luego quiero que me oyes llegar desde allá y empiezas a ensayar tu novela todo el tiempo, ¿verdad? Me ves llegar y luego lo empiezas ahí, ¿no? Es que siento que se me encienden las piernas y luego todo se apaga.

Puro, puro, puro problema cuando llego aquí. No, Pedro, es que yo siento que aparte de mis piernas también te estoy perdiendo a ti. Mira, por favor, ¿sabes qué? Vengo de la calle todo el día estarme peleando con clientes y llego aquí y puro drama. Ya luz, ¿no? Ya ha un descanso, por favor.

llegar a mi casa a descansar un rato. Se puede. ¿Hay algo de comer? Corran, corran. Silencio, silencio, silencio. Gracias. Pues no, no hay mucho de comer, ¿eh? Que digamos otra vez. Oye, por cierto, la verdad es que no terminé el carro y pues no me pagaron. ¿No tendrás una feria que me prestes? Pues es que sí tengo dinero, pero es para lo de las medicinas.

Mañana lo entrego, mañana me pagan. ¿Crees que me puede hacer un favor? Uno, después de todo lo que he hecho por ti, un favor. Tienes razón, amor. Qué egoísta soy. Tú te has esforzado mucho y te lo mereces. No, pues que me lo merezco. Yo creo que me merezco otro de 500, ¿no? ¿O qué? En mi bolsa. Sí, sí, en el cuarto, ¿no? Sí.

Bueno, pues está bueno. Gracias. Me voy a costar unos 20 minutos. Solo no me molestes. Okay, tranquilo, amor. No te molesto. Ahorita días después. Amor, amor, ¿qué haces aquí? Te dije que no quería verte. Sé cómo solucionar esto. Tengo un plan. M, a ver, te escucho. Desde que clave tuvo el accidente. El gobierno le da un apoyo mensual fijo.

Es buen dinero. ¿Y hasta ahora me lo dices? Mira, voy a hablar con ella y voy a intentar convencerla de que ya te no vale la pena seguir con eso. Es un gastadero de dinero y no arreglarse. Mira, mi amor, si lo logro, nos podemos ir tú y yo sin sillo de ruedas, sin lastres, sin empados, eh, tú y yo no más con dinero.

Bueno, pero si le vamos a quitar algo, le vamos a quitar todo. Es más, hasta la casa. No, la casa. ¿Para qué? Que se quede con su casa. Nos quedamos con el dinero y ya, mi amor. Nos ponos a hacerla. No le voy a quitar hasta lo último que tenga. Es más, hasta me voy a deshacer de ella. Okay. Bueno, mira, primero hablamos lo del apoyo y luego vemos qué hacemos con ella, ¿te parece? Oh, ya te extrañaba.

Oye, amor, fíjate que pasó algo hoy con el doctor. Ah, sí. Pues qué bueno que lo comentas, mi amor, porque precisamente de eso te quería hablar. ¿Y de qué? Pues es que lo que pasa es que ya llevas mucho tiempo con el tratamiento y con las medicinas y y pues yo no veo que mejores, corazón. Ay, pues yo siento que sí hemos jado poquito.

A veces tengo calambres, siento algunas cosquillas, entonces pienso que sí estoy avanzando. Pues sí, pues, pero de todos los años que van, todo el dinero que se ha gastado y unas cosquillitas. No, mi amor, piénsale bien. La verdad es que yo siento que con todo ese dinero ya pudimos haber arreglado la casa, cambiado de carro, arreglado el taller, todo eso, ¿sabes? O sea, pues sí, pero yo no te he privado de esas cosas.

Pues no es lo que quisieras, pero ya pasó, ya nos privamos de todo y nuestro matrimonio se está yendo a pique, corazón. digo. Y bueno, pues si piensas que así se puede salvar nuestro matrimonio dejando ya las terapias y esos gastos, está bien. Puedo acceder a hacerlo. Discúlpame, mi amor, pero yo veo que hay gente que está en tu situación y y de repente pues ven que no va a pasar nada y se reasignan y ya y así y así así viven su vida.

Pues no, sí, yo sé que necesito esa silla, pero pues la verdad es que no me quería rendir, quería seguir intentándolo, pero mira, pues sí es fácil para ti decirlo porque yo soy el que lleva toda la carga de los gastos como burro ahí todo el tiempo. Oye, amor, piénsalo bien. Esta es la tarjeta donde nos dan la ayuda del gobierno para las terapias.

Okay. Si renuncio a las terapias, pues de nada me sirve tenerla. Pero tiene unip, ¿no? 12 12 12. Okay. Entonces, ya vas a dejar las terapias, ¿verdad, mi amor? Sí, amor. Lo voy a hacer para salvar nuestro maturmón. Todo va a estar bien. Yo me encargo de cuidarte hasta hoy, de llevarte yte hasta donde quieras, en tu sillita.

Todo va a estar bien. ¿Okay? Vas a ver que fue la mejor decisión la que tomaste. Voy a guardar esto allá. Sale. Tú ya no lo ocupas. Esto preciosa. Mi amor, en compre. Está. Hola, guapo. Hola, mi amor. ¿Cómo estás? ¿Qué crees? Sí, aquí tengo todo. Cuantas vacías, bolsillos llenos. Ay, qué bien. Así ya no tenemos que escondernos más, ¿no? Mañana nos vamos.

Ya tengo todo lo del taller y lo del apoyo y lo de luz. Hablaba en serio cuando te dije que hay que deshacernos de ella. Ah, bueno, pues también ya lo tengo resuelto. Hola, mi amor. ¿Cómo estás? Ay, ¿cómo va la recuperación? Ya siente cosquillitas. Siente cosquillitas. Ya mejor, ¿no? Ojalá. Pero bueno, todo bien. Sí.

De hecho, fíjate, mi amor, que ha estado pensando en todo lo que haces por mí, por nosotros. Y pues te quiero agradecer todo esto que has hecho de renunciar a los tratamientos y a las medicinas y todo eso. Am, no tienes nada que agradecer. No, cómo no. Lo quiero hacer y lo quiero hacer bien. M, se me antoja llevarte a un lugar especial, no más tú y yo como antes.

De verdad. Ah, sí, sí eres perfecto. Bueno, pronto que te voy fuera. Okay, nos vemos ahorita. ¿Qué es este lugar, Pedro? No me gusta nada. Vámonos de aquí, por favor. ¿Qué estamos haciendo aquí? Se acabó, Luz. Aquí termina todo ya. ¿Cómo que se acabó, amor? No te entiendo. Me cansé, Luz. Me cansé de la silla.

Me cansé de las medicinas, de los doctores, de estar gaste y gaste. Me cansé de ti. No puedo más. Amor, no digas eso, por favor. Lo podemos solucionar. Mira, yo ya estoy mejor. Siempre fuiste una carga y yo no sé para cargar con nadie. Amor, no planeas dejarme aquí. No, no tengo cómo regresar. Ese es el punto. No estás hablando en serio, ¿verdad, Pedro? Soy tu esposa.

No me puedes dejar. Fuiste. Se acabó. Por favor, Pedro, no me dejes. Pedro, por favor, no me dejes, Pedro. Maldito. Está hecho. De verdad está 100% seguro. Y aunque pudiera caminar, podrías regresar. No abre el camino. Oye, ¿qué? ¿Y si celebramos antes? Ay, me parecieronos. Así los quería encontrar. Se les acabó todo. Pero, hermana, es imposible. Tú estabas.

A ver, a ver, a ver. Yo te acabo de dejar en una carretera sola, a 1000 km de distancia. Ela nunca ha estado sola. ¿Me entendiste? Vente, te lo dije, es un cobarde. Maldito. Espera, espera, deja que se vaya, deja que se vaya. Espera, vamos ver. Ya vamos. y hace lo de su planecito, lo del taller, el robo del dinero, su escapadita, todo.

Y no solamente lo sabe ella, lo sé yo. Y aquí, aquí tengo todo, todo. ¿Y de qué le sirve eso si lo que ven ahí no es más que la pura verdad? una liciada que no puede ni siquiera al baño sola. Y el que se estuvo jodendo todo este tiempo fui yo. Aquí la víctima soy yo. Ay, pobrecito. Muy víctima.

Víctima yo, que por tu imprudencia queda en esta silla de ruedas. Un accidente, fíjate. Por favor, hermanita, si todo el mundo sabemos que te vas a quedar ahí inválida de por vida. ¿O qué? ¿Pensabas que te íbamos a cuidar todo el tiempo? Pues ahí sí te equivocas, hermanita, ¿eh? Porque lo que soy, la que decide eso soy yo. Sí.

Mientras ustedes dos se divertían engañándome, yo sanaba. Estuve en terapia. Ellos dos me ayudaron. Ellos dos me levantaban cuando me caía. ¿Y sabes qué? Quiero que te largues de aquí. No, no. Lárgate de aquí. Mira, te voy a explicar. Esto solamente fue un desliz. No quiero escucharte. Me traicionaste y no lo puedo creer de ti. Y sabes qué, que te puedo mandar a la cárcel con esto.

Y sabes por qué no lo hago? Porque le prometí a mi madre que te iba a cuidar. Pero cuidarte no es aguantar tu traición, así que largo de aquí. No, por favor, hermanita. Voy a cambiar de opinión y voy a traer a la policía. Lárgate de aquí. No te quiero volver a ver nunca. ¡Lárgate! Excelente numerito. Felicidades. Hm. Pero el hecho de que camines no cambia nada lo que yo pienso de ti.

Pero, ¿sabes lo que sí cambia? La ley oficial. Sí. A poc es que tú me asustas con tu oficial. Señor Pedro Méndez, sus órdenes. Queda usted arrestado por intento de abandono, fraude y robo. Acompáñame, por favor. ¿Quién dice eso? ¿Cómo me lo pueden comprobar? Yo tengo las pruebas, oficial. Déjame ver eso. Mire, oficial.

Lo que usted está viendo ahí no es más que la prueba de que la víctima aquí soy yo. Okay. El que ha sufrido aquí soy yo. Acompáñame, no se asista, por favor. Oficial, por favor, entiéndeme. Mire, yo no puedo estar en la cárcel por eso. Alto. Un año después. Oye, pues ya camina superb, ¿eh? Ya sé, ya muy fuertes. Me merezco un premio. Eh, no sé.

M, de verdad me encanta tu sonrisa. Gracias, tú me encantas a mí y la verdad es que te quiero agradecer por no rendirte conmigo. No te di nada que agradecer. Todo el trabajo lo hiciste tú. Yo solo te acompañé. Ay, la verdad es que me siento superafortunada porque aparte de que ya puedo caminar, tengo de novio al doctor más guapo de México.

Quítate, perro. Ya voy por la banqueta. Quítate, Pedro, ¿qué te pasó? ¿Me da una ayudita? ¿Me da una ayudita? Ten, que nunca te falta comida. Gracias, eh. Yo la conozco a usted, señorita. Sí, Pedro, que te vaya muy bien. Adiós, Adriana. Adiós. Gracias. Gracias. Me sorprende que después de que quiso deshacerse de ti, lo ayudes.

Mira, lo que Pedro me hizo me va a doler toda la vida, pero no puedo seguir odiándolo. Diana me dijo que odiarlo es como seguir postrada en una silla aún podiendo caminar. Y quiero avanzar algo mejor. De verdad, te admiro mucho de la forma en la que piensas. Y oye, hablando de Diana, ¿dónde está? Tengo mucho tiempo que no sé de ella.

Yo tampoco. La verdad es que un día sin ningún motivo dejó de contestarme. Luego fui a buscarla a su casa y sé que está ayudando a alguien más, así como me ayudó a mí. ¿Te gustó este video, entonces suscríbete ahora para no perderte de todas las sorpresas que tengo para ti. Me encantaría saber desde qué parte del mundo nos estás viendo, así que déjame

tu comentario. Recuerda, cuando los ángeles caen, suscríbete ya. Cuando los ángeles caen.

Related Posts

La Cirujana Que El CEO Abandonó En El Altar Volvió Tres Años Después Para Salvar A Su Hijo Secreto, Pero La Prueba De ADN Reveló Que El Niño Nunca Había Sido De Él – PARTE 2

Parte 2: El Niño Que Tenía Su Corazón Elena corrió antes de pensar. El cuerpo eligió por ella. El pasillo se partió en luces blancas, pasos urgentes…

La Cirujana Que El CEO Abandonó En El Altar Volvió Tres Años Después Para Salvar A Su Hijo Secreto, Pero La Prueba De ADN Reveló Que El Niño Nunca Había Sido De Él – PARTE 1

Parte 1: La Mujer Que Entró Al Hospital Sin Mirarlo El ascensor del ala privada se abrió a las dos y diecisiete de la madrugada. La doctora…

La Chica Que Nadie Quiso Pesaba 110 Kilos Y Trabajaba En La Sombra, Pero Cuando Descubrió El Secreto Sucio De La Mafia Y El Jefe La Vio, Se Convirtió En La Reina Más Temida De Chicago – PARTE 3

 Parte 3: La Reina De Chicago La pólvora flotaba en el aire subterráneo. Chelsea se apartó del pecho de Darby. La contable asustada de Oak Haven estaba…

La Chica Que Nadie Quiso Pesaba 110 Kilos Y Trabajaba En La Sombra, Pero Cuando Descubrió El Secreto Sucio De La Mafia Y El Jefe La Vio, Se Convirtió En La Reina Más Temida De Chicago

Parte 1: La Contable Invisible Las luces fluorescentes zumbaban sobre los cubículos de Oak Haven Financial. Chelsea Foster llevaba once horas mirando sus monitores. Nadie la había…

La Chica Que Nadie Quiso Pesaba 110 Kilos Y Trabajaba En La Sombra, Pero Cuando Descubrió El Secreto Sucio De La Mafia Y El Jefe La Vio, Se Convirtió En La Reina Más Temida De Chicago – PARTE 2

Parte 2: El Toque Del Depredador Chelsea no esperó. En el caos que siguió, salió corriendo. Bajó cuarenta y dos pisos por las escaleras. Sus piernas temblaban…

 La Falsa Pobre Que Se Infiltró En La Mafia Para Vengar A Su Familia — Pero El Jefe Descubrió Su Secreto Y La Obligó A Quedarse – PARTE 2

PARTE 2: LA VENGANZA Y EL PERDÓN Valeria y Matteo localizaron a Benicio Ríos. Él se escondía en una isla remota. Pero sabía que lo buscaban. Y…