PART 6
Henry Clark apareció en la vida de Elise con café caliente, pasteles caseros y una paciencia que ella no sabía recibir.
Cuando una tarde llovió y Elise olvidó las llaves de su apartamento en la tienda, Henry le ofreció dormir en su casa.
— No soy una mala persona —dijo, levantando las manos.
Elise casi sonrió.
— Eso es exactamente lo que diría una mala persona.
Pero entró.
El apartamento de Henry estaba lleno de girasoles.
En cuadros.
En macetas.
En pequeños dibujos sobre la pared.
— Te gustan mucho —dijo ella.
Henry miró las flores con una nostalgia suave.
— Busco a alguien que me enseñó a quererlos.
Más tarde, cuando Elise se cortó el pie, Henry la ayudó a vendarlo.
Al ver una marca de nacimiento en forma de mariposa sobre su hombro, se quedó inmóvil.
— Elise.
Ella levantó la cabeza.
— ¿Cómo sabes mi nombre?
Henry parecía haber visto un fantasma.
— Soy Henry. Henry Clark. De Greendale.
Elise sintió que el tiempo retrocedía.
Veinte años atrás.
Dos niños abandonados.
Ella, llamada jinx por su madre.
Él, perseguido por una madrastra que quería quitarlo del camino.
En Greendale, Elise le había curado una mordedura de serpiente.
Él le contó que su familia no lo quería.
Ella le dio un girasol pequeño.
— Cuando seas grande, mantén la cabeza alta como esta flor.
Henry le prometió volver.
— Cuando sea fuerte, te llevaré conmigo.
Pero cuando volvió, Elise ya no estaba.
Durante años la buscó.
Por eso abrió café en ciudades pequeñas.
Por eso compraba girasoles.
Por eso miró a Elise como si la hubiera encontrado después de una vida entera.
— Desde ahora, yo te protegeré —dijo.
Elise bajó la mirada.
— Ya no soy esa niña.
— Lo sé.
— Y no necesito que me salven.
Henry sonrió.
— Entonces déjame acompañarte.
Fue lo que Elise necesitaba.
No un salvador.
Un compañero.
Durante un mes, la vida cambió.
Henry horneaba pasteles con pistachos.
Elise alimentaba perros callejeros.
Planeaban abrir un pequeño espacio para animales rescatados junto al café.
Henry empezó a preparar una propuesta de matrimonio, comprando una joya llamada Maiden’s Heart por una fortuna absurda.
— Es demasiado pronto —le dijo su asistente.
Henry respondió:
— He esperado veinte años. No me digas que es pronto.
Entonces Cyrus apareció.
Encontró a Elise en el parque, alimentando perros.
La tomó del brazo.
— Elise, por fin te encontré.
Ella se soltó.
— No me toques.
— ¿Sabes cuánto te busqué?
— No me importa.
Henry volvió y se interpuso.
— Aléjate de ella.
Cyrus lo miró con desprecio.
— ¿Dejaste la mansión Fenton por un dueño de café?
Elise levantó la voz.
— No te dejé por nadie. Me fui porque el trato terminó. Yo solo estuve contigo por libertad y dinero.
Cyrus se quedó pálido.
— No digas eso.
— Nunca te amé.
Aquella frase destruyó la fantasía que él había construido.
La mujer que creyó profundamente enamorada de él solo había estado sobreviviendo.
Cyrus se quedó bajo la lluvia frente a su tienda durante horas.
Henry preguntó si quería ayudarlo.
Elise respondió:
— Aún no lleva ni la mitad del tiempo que yo estuve bajo la lluvia por culpa suya.
Cyrus se desmayó.
Lo llevaron al hospital.
Al despertar, recibió el informe sobre Yasmin.
Grabaciones.
Testimonios.
La verdad de las acusaciones falsas.
El ratón en el sótano.
Las manipulaciones.
Cyrus volvió a la mansión Fenton y encerró a Yasmin en el mismo sótano.
— Desde hoy —dijo—, vas a saber cómo se sintió ella.
Pero Elise ya no quería venganza.
Cuando Cyrus regresó con pruebas y disculpas, ella solo dijo:
— ¿Y tú? ¿Qué castigo mereces tú por haberla creído siempre?
Cyrus no supo responder.
Henry, en cambio, tomó la mano de Elise.
— Elise, ¿quieres casarte conmigo?
Ella miró al hombre que la había buscado durante veinte años.
Y por primera vez, la idea de matrimonio no sonó como una cárcel.
— Sí —dijo.
Henry Clark descubrió que Elise era la niña de Greendale a quien había buscado durante veinte años. La reconoció por su marca de mariposa y los recuerdos de los girasoles. Mientras Elise empezaba a sanar junto a él, Cyrus la encontró y quiso recuperarla, pero ella le dejó claro que nunca lo amó. Después, Cyrus descubrió todas las manipulaciones de Yasmin, pero Elise ya no quería explicaciones ni venganza. Henry le propuso matrimonio, y ella aceptó.
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