PART 7
Cyrus no aceptó perder.
Los hombres como él no estaban acostumbrados a ser abandonados.
Menos aún por una mujer que durante años creyó dócil, callada y dependiente.
— Si Henry Clark puede tenerla —dijo—, entonces haré que dude de él.
Mandó traer a Sylvia.
La verdadera Sylvia, que ya había perdido el favor de la familia Fenton y veía cómo el apellido Jensen se hundía.
— Te gusta fingir, ¿verdad? —preguntó Cyrus.
Sylvia lo miró con miedo.
— ¿Qué quieres?
— Quiero que finjas ser Elise.
— ¿Para qué?
— Para destruir su compromiso.
Sylvia dudó hasta que Cyrus mencionó a Henry.
El heredero Clark.
Una vida de lujo.
Un título mejor que el de señora Fenton.
— Si logras ocupar su lugar, podrás convertirte en señora Clark.
La ambición venció al miedo.
Sylvia aceptó.
El plan era cruel.
Cyrus raptaría a Elise por unas horas.
Sylvia ocuparía su lugar.
Intentaría seducir a Henry.
Si Henry caía, Elise quedaría destruida.
Pero Henry no era Cyrus.
Esa noche Sylvia llegó al apartamento con el mismo rostro que Elise.
Misma ropa.
Mismo peinado.
Pero se sirvió vino con la mano derecha.
Elise siempre usaba la izquierda.
Llevaba perfume fuerte.
Elise prefería aromas naturales.
Apartó a un cachorro que Henry y Elise habían rescatado.
Elise jamás haría eso.
Cuando Henry vio una serpiente pequeña cerca de la entrada, Sylvia gritó.
Elise no temía a las serpientes desde Greendale.
Henry no necesitó más.
— ¿Dónde está Elise?
Sylvia intentó sonreír.
— Soy yo.
Henry se acercó.
— No insultes mi memoria.
Sylvia tembló.
— Cyrus la tiene.
Henry llamó a sus hombres.
Porque Henry Clark, dueño de un café para los vecinos, también era el heredero de una familia capaz de hacer caer conglomerados enteros.
Mientras tanto, Cyrus tenía a Elise en una casa alejada.
— Vuelve conmigo —dijo—. Te daré Fenton Group entero.
Elise lo miró sin miedo.
— No quiero tu grupo.
— Serás más poderosa que con Henry.
— No quiero poder comprado con mi libertad.
— ¿Prefieres a un dueño de café?
Elise sonrió.
— Prefiero a un hombre que sabe quién soy.
Cyrus perdió el control.
— ¡Yo también lo sé ahora!
— Demasiado tarde.
Henry llegó antes de que Cyrus pudiera hacer más.
La puerta se abrió.
Hombres de la familia Clark entraron detrás.
Henry fue directo hacia Elise.
— Lo siento. Llegué tarde.
Ella negó con la cabeza.
— Llegaste.
Cyrus se volvió hacia él.
— No sabes con quién estás tratando.
Uno de los hombres de Henry respondió:
— Usted no sabe quién es él.
La verdad se reveló allí.
Henry Clark no era solo un vecino amable.
Era el hijo de la familia Clark de Northumberland.
Una de las familias más poderosas del país.
Fenton Group no podía tocarlo.
Cyrus quedó atrapado entre su arrepentimiento y su humillación.
Elise lo miró por última vez.
— Te lo digo una última vez: nunca te amé.
Luego ordenó:
— Entréguenlo a la policía.
Cyrus cayó de rodillas.
— No puedo vivir sin ti.
Elise no respondió.
Porque ya había pasado demasiados años viviendo sin sí misma.
Ahora no iba a morir por el arrepentimiento de otro.
Cyrus intentó separar a Elise y Henry usando a Sylvia para fingir ser su hermana gemela y seducirlo. Pero Henry reconoció enseguida que no era Elise: la mano con la que sostenía el vaso, el perfume, el rechazo a los animales y su miedo a las serpientes la delataron. Mientras Cyrus retenía a Elise para obligarla a volver, Henry reveló su verdadera identidad como heredero de la familia Clark y la rescató. Elise entregó a Cyrus a la policía y cerró definitivamente su pasado.
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