PARTE 2
La mujer embarazada detrás de la iglesia
El estacionamiento trasero estaba casi vacío.
Los invitados usaban la entrada principal, donde los autos de lujo esperaban en fila para llevarlos a la hacienda. Detrás de la iglesia solo había proveedores, cajas de flores, una camioneta de sonido y un coche negro con los vidrios polarizados.
Elena se escondió detrás de una columna.
La cámara seguía encendida.
Daniel empujó a la mujer embarazada contra el coche.
—Te dije que no vinieras.
La mujer lloraba.
—Me prometiste que cancelarías la boda.
Daniel rio.
No la risa del novio perfecto.
Otra.
Fría.
—¿De verdad pensaste que iba a dejar a Valeria Montes por ti?
La mujer se llevó una mano al vientre.
—Este hijo también es tuyo.
Elena sintió que la sangre se le helaba.
Tomó otra foto.
Click.
La mujer embarazada mostrando un sobre.
Daniel arrancándoselo.
—Pruebas de ADN —dijo ella—. Mensajes. Transferencias. Todo. Si no hablas hoy, se lo diré a tu esposa.
Daniel apretó la mandíbula.
—No vas a arruinarme.
—No. Tú lo hiciste solo.
La mujer intentó alejarse.
Daniel la sujetó.
Elena dio un paso, lista para gritar.
Entonces apareció otro hombre.
Julián Arce.
Hermano menor de Daniel.
—Daniel, basta —dijo.
Daniel giró.
—Lárgate.
—La estás lastimando.
—Dije que te largues.
Julián miró a la mujer.
—Marina, ven conmigo.
Marina.
Así se llamaba.
Elena tomó otra foto.
Click.
Julián ayudando a Marina.
Daniel con el sobre en la mano.
Entonces Valeria apareció por la puerta lateral.
No sola.
Con su padre, Augusto Montes.
Elena se quedó inmóvil.
Valeria vio a Marina.
Vio a Daniel.
Vio el vientre.
Por un segundo, Elena creyó que su amiga iba a entenderlo todo.
Pero Valeria no miró a Daniel.
Miró a Marina con odio.
—Tú —dijo—. Tenías que venir hoy.
Marina retrocedió.
—Valeria, necesito hablar contigo.
Augusto Montes levantó una mano.
—No aquí.
Daniel respiró aliviado.
Valeria se acercó a Marina.
—¿Cuánto quieres?
Marina la miró, destruida.
—No quiero dinero. Quiero que sepa quién es el padre de mi hijo.
Valeria sonrió con una tristeza venenosa.
—Lo sé.
Elena bajó la cámara, shockeada.
Valeria lo sabía.
Lo sabía antes de la boda.
Augusto hizo una señal.
Dos hombres de seguridad se acercaron.
Julián intentó detenerlos.
Uno lo golpeó en el estómago.
Elena volvió a levantar la cámara.
Click.
La escena era confusa.
Movimiento.
Gritos.
Flores caídas.
Marina siendo empujada hacia el coche negro.
Daniel con el traje blanco manchado de algo oscuro en la manga.
No sangre.
Todavía no.
Elena dio un paso más.
Una rama se rompió bajo su zapato.
Daniel giró.
La vio.
Sus ojos encontraron la cámara.
Y en ese instante, Elena supo que acababa de convertirse en problema.
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