PARTE 6
La casa donde Clara practicó ser madre
La investigación avanzó rápido porque la mentira ya estaba cansada.
La Clínica Santa Irene fue allanada esa misma tarde.
El doctor Salas intentó borrar archivos.
Paula ya los había copiado.
Diego intentó mover dinero.
La empresa ya había congelado cuentas con orden judicial.
Graciela intentó llevarse a Mateo de la escuela.
La policía de familia llegó antes.
Clara se encerró en la casa de Marina.
La casa donde había vivido durante los últimos años con la excusa de “ayudar”.
Cuando Marina llegó, dos días después, pidió ir allí.
Su abogada dijo que era demasiado pronto.
Paula dijo que necesitaba descansar.
Mateo dijo:
—Yo voy contigo.
Marina aceptó.
Entró en su propia casa en silla de ruedas.
Todo olía diferente.
No mal.
Diferente.
Había flores que ella no elegía.
Cortinas nuevas.
Fotos movidas.
Su estudio cerrado con llave.
En la sala había una fotografía de Diego, Clara y Mateo en la playa.
Marina la miró largo rato.
Clara apareció en la escalera.
Tenía los ojos hinchados.
—Yo no la puse allí —dijo.
Marina respondió:
—Pero no la quitaste.
Clara bajó.
—Marina, tienes que entender. Yo estuve sola con todo. Diego decía que tú nunca despertarías. Mateo necesitaba estabilidad. Yo…
—¿Me estás explicando cómo ocupaste mi vida por cansancio?
Clara lloró.
—Yo te quería.
—No lo suficiente para denunciar cuando escuchaste que bajaban mi medicación.
Silencio.
Clara apretó los labios.
—Tenía miedo.
Marina observó a la mujer que había sido su amiga durante quince años.
La que conocía sus secretos.
La que sostuvo a su hijo.
La que escuchó planes y eligió quedarse.
—Yo también tenía miedo —dijo Marina—. Pero no podía moverme. Tú sí.
Clara se cubrió el rostro.
Mateo apareció junto a la puerta del estudio.
—Mamá, encontré esto.
Tenía una caja pequeña.
Marina la reconoció.
Era su caja de copias de seguridad.
La había escondido antes del accidente.
Clara palideció.
—Esa caja estaba cerrada.
Mateo dijo:
—Estaba detrás de los libros de mamá.
Marina tomó la caja.
Dentro había un disco duro.
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DIEGO / CUENTAS / SI ME PASA ALGO.
Marina cerró los ojos.
Antes del accidente, ella había dejado una copia.
Su yo del pasado había intentado salvar a su yo del futuro.
Con ayuda de la abogada, abrieron el disco.
Transferencias.
Mensajes.
Contratos falsos.
Documentos firmados por Diego y Clara.
Clara se sentó como si le fallaran las piernas.
Marina la miró.
—Todavía no habíamos llegado a tu parte.
Clara susurró:
—Marina…
—No.
Marina sostuvo el disco.
—Ahora sí voy a recordar todo.
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