PARTE 6
El sótano donde guardaban al muerto
Tomás estaba en una propiedad abandonada a veinte minutos de la iglesia.
No en un almacén.
No en una clínica.
En la antigua casa de campo de la familia Duarte.
El lugar donde Natalia y Emilia pasaron veranos de niñas.
Ese detalle era una crueldad calculada.
Natalia llegó con Alejandro, dos mujeres de confianza y una cámara transmitiendo en directo a varios periodistas.
No iba a permitir otro silencio.
La casa estaba oscura.
En la entrada, dos hombres armados intentaron detenerlos.
Natalia no esperó.
Golpeó al primero con la puerta del coche. Le rompió la nariz. El segundo apuntó hacia ella, pero Alejandro lo derribó antes de que disparara.
—No necesito que me salves —dijo Natalia.
—Lo sé.
—Entonces no pongas cara heroica.
—Estoy intentando no poner ninguna.
Entraron.
El pasillo olía a humedad y madera podrida.
En la sala principal, encontraron fotos viejas de la familia Duarte. Natalia de niña. Emilia con trenzas. Don Ricardo sonriente junto a su esposa muerta.
Natalia rompió el marco de un golpe.
Detrás había una puerta oculta.
Bajaron al sótano.
Tomás estaba allí.
Delgado. Barbudo. Herido. Pero vivo.
Alejandro se quedó paralizado.
—Tomás…
Su hermano levantó la mirada.
—Tardaste.
La frase golpeó a Alejandro como una bala.
Natalia cortó las cuerdas.
Tomás la miró.
—Sabía que saldrías.
—Me tomó siete años.
—Los buenos escapes tardan.
Ella casi sonrió.
Casi.
Entonces escucharon un clic.
Una trampa.
La puerta del sótano se cerró.
Gas empezó a salir por las rejillas.
Tomás tosió.
Alejandro golpeó la puerta.
Natalia miró alrededor.
—Ricardo siempre fue dramático.
Tomás habló con dificultad:
—Hay un túnel detrás del armario. Tu madre lo usaba cuando quería salir sin que tu padre la viera.
Natalia se quedó inmóvil.
—¿Mi madre sabía?
Tomás la miró.
—Tu madre estaba investigando a Ricardo antes de morir.
La historia cambiaba otra vez.
Natalia empujó el armario.
Detrás había una salida estrecha.
Salieron arrastrándose por un túnel lleno de tierra y raíces. El gas quedó atrás.
Cuando llegaron al exterior, la casa empezó a arder.
Don Ricardo no quería solo ocultar a Tomás.
Quería quemar toda la infancia de Natalia con él.
Pero Tomás salió vivo.
Y la cámara seguía transmitiendo.
👉 [Haz clic aquí para leer la siguiente parte] 👈