PARTE 8
La sangre de De Luca
Después del ataque en la mina, Matteo desapareció durante doce horas.
No llamó.
No explicó.
No se presentó en la oficina de la fiscal ni en la casa segura donde Sofía y Tomás estaban protegidos.
Sofía intentó decirse que no le importaba.
Mintió mal.
Cuando Matteo volvió, tenía un corte en la ceja y una carpeta negra en la mano.
—Encontré algo —dijo.
Sofía cruzó los brazos.
—Qué amable aparecer vivo.
—Me conmovió tu preocupación.
—No confunda irritación con preocupación.
—Lo intentaré.
Él dejó la carpeta sobre la mesa.
Dentro había documentos antiguos de la familia De Luca.
El padre de Matteo, Enzo De Luca, había protegido rutas mineras ilegales para Valcárcel. No solo eso. También había recibido dinero después del incendio donde murió Isabel.
Sofía sintió que el estómago se le cerraba.
—Su padre ayudó a matar a mi madre.
Matteo no bajó la mirada.
—Sí.
La respuesta fue tan directa que dolió más.
—¿Y usted?
—Yo tenía veintidós. Era un idiota arrogante en el puerto, no el jefe. Pero eso no me absuelve de haber tardado años en mirar bien lo que mi familia escondía.
Sofía se levantó.
—No sé si puedo confiar en usted.
Matteo asintió.
—Bien.
—¿Bien?
—Sí. No deberías confiar en mí por costumbre. Deberías revisar cada documento.
Ella lo miró con rabia.
—Usted siempre hace eso. Responde de la forma más difícil de odiar.
—Puedo intentar ser peor.
—No me provoque.
Matteo sacó otro papel.
—Entregué estos archivos a la fiscal.
Sofía quedó inmóvil.
—¿Contra su propia familia?
—Contra los muertos no. Contra los vivos que siguen usando su nombre, sí.
—Eso puede iniciar una guerra.
—Ya empezó.
—¿Por mí?
Matteo tardó en responder.
—Por Isabel. Por la promesa. Por la verdad.
Sofía lo miró.
—Y por mí?
Él sostuvo su mirada.
—Sí.
La palabra cayó entre ellos como algo peligroso.
No romántico.
No todavía.
Más grave.
Sofía bajó la vista a la carpeta.
—Si su familia viene por usted…
—Vendrá.
—¿Qué hará?
—Lo que debí hacer hace años.
—¿Qué cosa?
Matteo sonrió sin alegría.
—Elegir qué sangre merece obediencia.
Esa noche, la familia De Luca se dividió.
Algunos viejos aliados de Enzo llamaron traidor a Matteo. Otros intentaron negociar. Dos atacaron un almacén del puerto.
Matteo no retrocedió.
Y Sofía entendió algo incómodo:
él no solo había entrado a la iglesia para salvarla.
También había abierto una tumba dentro de su propia familia.
👉 [Haz clic aquí para leer la siguiente parte] 👈