PARTE 7
Los votos de Marina
La pantalla principal se encendió.
Primero apareció el certificado de matrimonio vigente entre Marina Vidal y Álvaro Salcedo.
Sin divorcio.
Sin separación legal.
Sin nulidad.
Los invitados empezaron a murmurar.
Álvaro cerró los ojos.
Camila gritó:
—Eso es una formalidad.
Marina sonrió.
—Una bastante útil.
La siguiente imagen mostró pagos de la boda desde Altamar Consulting, vinculada a una cuenta matrimonial.
Luego facturas.
Flores.
Vestido.
Finca.
Música.
Menú.
Decoración.
Todo pagado, en parte, con dinero de Marina.
Teresa se levantó.
—Apaguen eso.
Julia, desde la cabina técnica, no obedeció.
Marina continuó:
—Durante semanas organicé esta boda. Revisé cada mesa, cada flor, cada contrato. Y descubrí algo curioso.
Miró a Álvaro.
—No solo intentabas casarte con otra mujer. Intentabas hacerlo usando mi empresa, mi dinero y una firma de divorcio falsificada.
El abogado intentó salir.
Seguridad se interpuso.
En pantalla apareció el borrador de separación con una firma falsa de Marina.
Los invitados jadearon.
Camila miró a Álvaro.
—¿Firma falsa?
Él no respondió.
Marina la observó.
—Ah. Esa parte no la sabías.
Camila perdió un poco de color.
Pero Marina no dejó que pareciera inocente.
La pantalla mostró una grabación de prueba de vestido.
Camila hablando por teléfono:
“Álvaro, tu esposa nunca tiene que enterarse. Después de la boda, la obligas a firmar el divorcio.”
El silencio fue devastador.
Camila dejó caer el ramo.
Marina bajó la voz.
—Tú no fuiste engañada. Fuiste cómplice.
Álvaro intentó acercarse.
—Marina, escúchame. Yo estaba confundido.
—No. Confundido es no saber qué color de corbata usar. Tú montaste una boda.
Algunos invitados grababan.
Teresa lloraba de rabia.
—Estás destruyendo a mi familia.
Marina la miró.
—No, Teresa. Estoy dejando que se vea cómo la construyeron.
El oficiante se apartó del altar.
Camila empezó a llorar.
—Estoy embarazada.
Marina asintió.
—Lo sé.
Todos callaron.
—Y ese bebé no tiene culpa de nada. Por eso no voy a insultarlo ni usarlo como escudo. Ojalá nazca sano. Ojalá crezca lejos de esta versión de ustedes.
La voz de Marina tembló por primera vez.
—Pero mi pérdida no les dio permiso para reemplazarme, robarme y humillarme.
Álvaro lloró.
—Yo nunca quise hacerte daño.
Marina lo miró.
—No, Álvaro. Tú querías que yo no me enterara. No es lo mismo.
La policía entró en la finca.
No por adulterio.
Por falsificación.
Por fraude.
Por uso indebido de fondos.
Por documentos falsos.
Marina cerró la carpeta.
—Ahora sí, pueden continuar con la boda.
Pausa.
—Si encuentran otra esposa legal disponible.
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