PARTE 4
La familia rival
Fabio Orsini no había venido por dinero.
Vino por la pulsera.
Tomás Rojas no murió solo por salvar a Lorenzo. Antes de morir, escondió un registro de rutas usadas por la familia Orsini para mover personas y dinero bajo contratos falsos de trabajo.
La pulsera de Camila tenía la mitad de un mecanismo.
La otra mitad estaba en manos de Lorenzo.
Juntas abrían una caja de seguridad.
Lorenzo lo sabía.
Fabio también.
Camila no.
—Mi padre me dejó una llave? —preguntó ella.
Fabio respondió:
—Tu padre dejó demasiados problemas.
Lorenzo no apartó la mirada de Fabio.
—Y tú dejaste demasiadas pruebas.
La tensión estalló.
No hubo disparos dentro del club.
Demasiados testigos.
Pero hubo golpes, mesas rotas, vasos cayendo, hombres arrastrados hacia salidas laterales.
Camila no se quedó paralizada.
Tomó una botella, la rompió contra el suelo y la sostuvo sin atacar, solo marcando distancia.
Lorenzo la vio.
—No hace falta.
—Para usted quizá.
—Buen punto.
Los hombres de Fabio retrocedieron cuando escucharon sirenas.
No policía local.
Fiscalía financiera.
Lorenzo había llamado antes de entrar al club.
Fabio sonrió.
—Usando la ley, Caruso?
—Usando herramientas.
Fabio escapó por la salida trasera, pero dejó algo:
una amenaza.
—Si abre la caja, la chica sabrá quién vendió a su madre.
Camila se quedó inmóvil.
—Mi madre?
Lorenzo miró a Mauricio.
El dueño del club bajó la cabeza.
Camila entendió.
La historia de su padre no era la única mentira.
Su madre no desapareció por enfermedad.
También fue vendida.
Y el club donde ella bailaba era parte de la misma red que destruyó a su familia.
👉 [Haz clic aquí para leer la siguiente parte] 👈